Sunday, September 6, 2009

Con el ilustre Mario Vargas Llosa

Por coincidencias del destino mientras me desempeñaba como conductor del vehículo asignado a la unidad donde trabajo me notificaron que había sido designado para integrar la comitiva de recojo y traslado de una excelentísima personalidad, quien haría su arribo a la ciudad del eterno calor (Piura) como parte de la exposición conmemorativa que lleva su nombre y que viene recorriendo todo el país con el subtitulo "La libertad y la vida", me refiero con el respeto que se le debe, al ganador del Premio Nobel de Literatura 2010 por su "cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo", Mario Vargas Llosa.
Sí, el reconocido mundialmente escrito peruano, nacido en Arequipa y que tuvo como parte de su experiencia de vida a la ciudad de Piura en su recorrido literario, dejando como prueba de ello en su narrativa: "La Huida del inca", "La Chunga" y la icónica "La Casa Verde", es así que el día jueves 7 de mayo del 2009 fue un día excitante para mí, pues por primera vez conocería en persona a un escritor de talla internacional, y aunque no se reuniría conmigo para conversar, me sentía un ganador por tenerlo tan cerca y ser parte de su experiencia en esta calurosa ciudad, me levanté como de costumbre muy temprano, pues tenia que estar en el aeropuerto Guillermo Concha Iberico a horas 07:00 para recoger a semejante celebridad de la literatura, y tenia que ir por el vehículo que permitiría su traslado, me asignaron un Toyota Yaris full equipo, no podía ser menos para dicho evento. Con toda la comitiva lista para el recojo nos constituimos al aeropuerto y llegó con una personalidad imponente por su tamaño y estilo al vestir y andar, abordó mi vehículo junto a uno de los organizadores del evento que se llevaría a cabo en la pinacoteca de la municipalidad de Piura a horas 19:00; habiendo abordado el distinguido escritor y su anfitrión, quien paso desapercibido por mi, iniciaron una retórica conversación, donde el anfitrión se refería al escritor como "Don Mario", lo que al parecer no le sentó bien y de una manera muy elegante le dijo: "¿que es eso de Don Mario? si tu y yo somos contemporáneos, dime Mario nada más", en ese momento mientras yo tenía sintonizada la emisora radial Studio 92 me sentí algo incomodo, no sabía si la música que escucharía sería de su agrado, es más tenía la certeza que no sería lo que quería escuchar a su llegada a Piura y no existe emisora alguna que reproduzca música clásica o por lo menos instrumental acorde con el nivel de la conversación, así que opté de manera inteligente por apagar la música y déjenme decirles que escuchar hablar a Mario Vargas Llosa era ya una cátedra de literatura, adicional a ello siendo yo un fiel admirador a su estilo narrativo, tuve una clase de cultura gratis y ese experiencia es invaluable como imborrable. Se alojó en el hotel Río Verde, donde permanecí todo el día y gocé de sus bondades, como la comida, centro de entretenimiento y juegos de esparcimiento, llegada la noche concurrimos con el protagonista del evento, llevándose a cabo sin mayores detalles, para que horas mas tardes y después de culminado su itinerario en esta bella ciudad lo trasladamos al aeropuerto para su retorno, era imposible contener las ganas de intercambiar unas palabras con el así que como un simple mortal lo felicité por todos sus logros y le hice saber cuanto lo admiraba, muy gentil el me agradeció y preguntó si acaso querría un autógrafo, increíble ademas de gran escritor me podía leer la mente, ensayé un sinnúmero de veces como decirle que colmaría mi día de felicidad si me daba un autógrafo y él así como mi madre me jalaba los dientes cada vez que estaban flojos porque otro asomaba, me quitó las palabras de la boca, para ello solo logré conseguir un papel y un lapicero que anduve en el auto todo el día esperando el momento adecuado, Mario Vargas Llosa sin fijarse en los detalles (el papel y el lapicero) dejó unas palabras a puño y letra con dedicatoria incluida, lástima que mi pedido fue direccionado para otra persona y no para mí, sí le pedí un autógrafo no para mí sino para otra persona, por hacer feliz a otra, estoy completamente seguro que a quien se lo dedicó no le dará el valor que yo si le diera, pero me sentí importante de solo haberlo logrado, no podré contar la anécdota con el papel en mano pero si guardé un recuerdo tangible y uno intangible, el tangible sera la foto que siempre me recordará el momento y el intangible todo el conocimiento que absorbí al escucharlo hablar. Definitivamente si vuelvo a tener una oportunidad así, algo que veo muy lejano con el mismo personaje, la aprovecharía mucho más.

Ejercitandome



Friday, September 4, 2009